La meditación transforma el cerebro: nuevas evidencias con neuroimagen avanzada
¿Qué pasa en el cerebro cuando meditamos? Esta es una de las preguntas más fascinantes de la neurociencia contemporánea. Un estudio reciente, publicado en la revista Neuroscience of Consciousness (Oxford University Press, 2025), nos acerca a una respuesta gracias a la tecnología de neuroimagen de última generación y a la participación de monjes budistas expertos.
El estudio
Un equipo internacional de investigadores, liderado por Annalisa Pascarella y Karim Jerbi, analizó la actividad cerebral de 12 monjes budistas profesionales mediante magnetoencefalografía (MEG), una técnica que mide los campos magnéticos generados por la actividad neuronal con una precisión temporal extraordinaria. Los participantes tenían al menos 2.375 horas de práctica meditativa y realizaron dos tipos de meditación: Samatha (atención focalizada) y Vipassana (monitoreo abierto), alternando con periodos de descanso.
¿Qué encontraron?
Los resultados son reveladores. Durante ambos tipos de meditación, el cerebro mostró un aumento significativo en la complejidad de sus señales neuronales. En términos sencillos, esto significa que el cerebro meditando procesa la información de manera más rica y diversa que en reposo. Además, se observó una reducción de la potencia en ciertas frecuencias cerebrales en las regiones occipitales y parietales, lo que sugiere un menor «ruido» mental.
Pero quizás el hallazgo más intrigante tiene que ver con la criticidad cerebral. Durante la meditación Vipassana, el cerebro se acercó a un estado conocido como «régimen crítico»: un punto óptimo entre el orden y el caos, donde el procesamiento de la información es más eficiente. Es como si el cerebro encontrara su punto de equilibrio ideal para estar alerta y receptivo a la vez.
Dos caminos, dos firmas cerebrales
El estudio también confirmó que Samatha y Vipassana, aunque ambas son meditaciones, dejan huellas distintas en el cerebro. Un algoritmo de inteligencia artificial logró distinguir entre meditación y descanso con un 76,5% de precisión en Samatha y un 73,1% en Vipassana. Las diferencias en las correlaciones temporales de largo alcance en la banda gamma fueron clave para esta distinción, lo que reveló que cada práctica modula la dinámica cerebral de manera única.
¿Por qué importa?
Estos hallazgos nos recuerdan que la meditación no es simplemente «dejar la mente en blanco». Es una práctica activa que reorganiza la actividad cerebral hacia estados más complejos y eficientes. Cada tradición meditativa tiene su propia «firma neuronal», lo que abre la puerta a comprender mejor cómo distintas prácticas pueden beneficiar aspectos específicos de nuestra salud mental y cognitiva.
Fuente: Pascarella, A. et al. (2025). «Meditation induces shifts in neural oscillations, brain complexity, and critical dynamics: novel insights from MEG». Neuroscience of Consciousness, 2025(1).
